martes, 28 de abril de 2020

Cuentos personales



Los estragos de nuestra inconsciencia

Hace algunos ayeres, caminando a la orilla de la playa, un viejo abuelo, acompañado de sus nietas y un nieto avanzaban hacia el oriente, como buscando el lugar donde nace el Sol, con los primeros rayos del día; la conversación se volvía cada vez más interesante.
Observaban cómo las olas del mar iban y venían en su rutinario vaivén, saltaban cada vez que el agua les llegaba a los pies, como queriendo evitar que los mojara, pero esto no era posible, y todos reían al saltar sin conseguir que la espuma los rodeara.
En ese trayecto, que diariamente realizaban, surgían algunas dudas como la siguiente: ¿Por qué el agua parecía tener un color distinto en ciertas partes de la playa?; ¿Qué era lo que provocaba que hubiera peces muertos en la playa?; ¿Por qué había tantas botellas de plástico ensuciando la playa?
El viejo abuelo les respondía, dando una serie de explicaciones a los niños, para hacerlos comprender las causas y consecuencias de aquello que los niños observaban.
Explicaba que el agua adquiere una tonalidad diferente en ciertas partes de la playa, debido a que en esa sección existen algunas industrias que arrojan desechos químicos al drenaje, el cual termina en el mar. Cuando las fábricas o pescaderías que se localizan en lugares cercanos a la playa no realizan el tratamiento de las aguas residuales que expulsan de sus instalaciones, éstas caen a los canales de drenaje y vienen terminando en el agua de los mares, provocando con ello una grave contaminación, ya que el agua sucia que cae al mar le da una apariencia o color diferente al que naturalmente le corresponde.
La nieta mayor, que ya asiste a la escuela y ha escuchado estas explicaciones de parte de sus maestros, le comenta a su abuelo que, en la clase de Biología, han comentado acerca de este fenómeno, pero no lo había podido constatar en vivo, como ahora lo estaba haciendo al acompañar a su abuelo en este recorrido.
A la vez, el abuelo aprovecha para explicar el motivo por el cual haya tantos peces muertos a la orilla del mar.
Les comenta a sus nietos, que cuando los residuos líquidos y sólidos que arrojan al mar, inevitablemente tienen contacto con los peces y la flora marina, los cuales no están acostumbrados a convivir con sustancias tóxicas o químicos altamente contaminantes y les hace un daño muy importante, causándoles graves consecuencias, incluso hasta la muerte.
La flora marina, al recibir dichos elementos contaminantes, se va perdiendo lentamente, y los peces que se alimentan de esa flora, lamentablemente mueren y se desencadena una serie de efectos dañinos para la salud, tanto de los peces como para propia flora del mar, como consecuencia vemos entonces que amplios cardúmenes pierden la vida por esa causa.
Los niños, asombrados por lo que el abuelo les comenta, inmediatamente reaccionan y preguntan: abuelo, ¿qué podemos hacer para que esto no suceda?
A lo que el abuelo responde en automático, hijos: debemos crear consciencia en todos los seres humanos de la gravedad de este problema, ya que estamos atentando contra nuestra propia vida. ¿Qué va a suceder cuando empiece a terminar la producción de peces para el consumo de la humanidad? Sin duda habrá crisis alimentaria porque una gran parte de la población mundial consume productos del mar para su subsistencia, las grandes poblaciones que se asentaron a la orilla del mar dependen de la actividad marítima; pero si estamos dañando el ecosistema pronto estaremos pagando las consecuencias de esta atrocidad.
Sería fantástico, así como en la escuela se habla del tema, también entre los industriales se hiciera consciencia para prevenir el daño que estamos ocasionando.
Dentro de las actividades que cotidianamente realizamos, está la de consumir productos envasados en plástico, llámese bolsas, botellas, prendas de vestir, zapatos, etc., inconscientemente, cuando el material plástico termina de ser utilizado, en forma automática, lo lanzamos a la calle, ni siquiera buscamos un lugar propio para que sea reciclado, no nos interesa y queda a expensas del viento o de la lluvia que va a arrastrar estos desechos a las cuencas, donde finalmente van a dar y más tarde por efecto de las corrientes pluviales llegará, tarde o temprano al mar.
Esto es, evitar que todos esos objetos vayan a dar al mar, debemos hacer campañas, labores de limpieza, reciclar estos productos que tanto daño causan a los ecosistemas marinos.
Para esto, los niños durante su recorrido han ido encontrando respuestas a sus interrogantes, empezando a ser conscientes de su participación para evitar hacer más daño al mar.
El abuelo, dirigiéndose a los pequeños les hace una propuesta: _ hijos, ¿cuando empezamos a ayudar para evitar la mortandad de peces, para que las playas estén limpias, para que el agua siempre se vea azul, limpia, que tenga su color natural?, a lo que inmediatamente respondieron: _ abuelo, ya empezamos, mientras tú nos has venido explicando, nosotros hemos estado recogiendo bolsas, botellas y las hemos dejado en un lugar donde habrá de recogerlos un grupo de personas ecologistas que están dispuestos a salvar al mar.
Empezaban ya a calentar los rayos del sol, tenían hambre y decidieron emprender la caminata para retornar a casa, sus huellas habían desaparecido, ya el oleaje había aumentado y el agua rebasaba el sendero por donde habían transitado.
El corazón de los niños estaba rebozando de alegría, habían podido conversar con su abuelo de algo que nos debe preocupar a todos; llevaban muchas cosas para contar con sus amigos, pensando en crear consciencia entre sus amistades para ayudar a proteger los ecosistemas marinos, para que en cada lugar donde se realicen actividades humanas, exista la idea de proteger la vida.
Al tiempo que el nieto más pequeño, llevaba entre sus manos y en las bolsas del pantaloncillo una serie de conchas y piedras que había encontrado en su recorrido, quien al ser cuestionado por qué las había levantado, éste respondió: _ las voy a guardar en mi casa para que no se acaben, para que cuando terminemos de limpiar las playas y arena del mar las regrese para que vivan felices y no se terminen nunca.

Todos rieron al unísono, al mismo tiempo que lo felicitaron porque había pensado también en una forma de proteger la belleza del mar.
Mientras iban llegando a casa, el olor a tortillas y pescado frito hacía que apresuraran el paso, ya que las tripas gruñían con más intensidad, la hora del desayuno había llegado.

Si queremos un mundo mejor, debemos crear consciencia, ser responsables, convertirnos en promotores de la vida y activar brigadas para llevar mensajes a toda la población para rescatar nuestros mares.
Abril de 2018.
Titobeli.

martes, 5 de noviembre de 2019

En mi recorrido por distintas regiones del estado de Chiapas, me encontré un evento muy singular; los habitantes del Pueblo serrano llamado El Porvenir, ubicado en el corazón de la Sierra Madre de Chiapas, se trata de la feria "La flor de la papa", donde se realiza un concurso con los productores de papa de ese municipio, donde participan los que hayan logrado cultivar y producir con material orgánico, la papa de mayor tamaño.
En este evento podrá apreciar la gran cantidad de participantes y la papa de mayor tamaño.
Esta es una aportación más para conocer nuestras tradiciones y costumbres.
Hasta la próxima.
Belisario González López.

Tradiciones de Chiapas

En Siltepec, Chiapas, las tradiciones se mantienen vivas.
En este video les mostramos el esfuerzo de Maestras y padres de familia para preservar la tradición de crear artesanías y elaborar alimentos a base de materiales derivados del maíz.
Otra aportación de para enriquecer nustra cultura.
Hasta la próxima.
Belisario González López.

Pirograbado

En la ciudad de Cacahoatán, Chiapas, se llevó a cabo un encuentro de artesanos donde dieron a conocer muchas de las labores manuales que saben ejecutar, dentro de ellas destacó el Pirograbado, realizado por un talentoso joven de esta localidad, haciendo su trabajo a base de un pincel especial y material de la región como lo es la jícara.
Esperando sus comentarios, le deseo lo mejor.
Hasta la próxima.
Belisario González López.

sábado, 13 de julio de 2019

Un cambio de ruta

Un hecho que me hizo cambiar de rumbo

Corría el mes de Diciembre del año 2003, nos encontrábamos preparando el concurso de oratoria con la alumna que nos representaría en el evento de la zona escolar, justo el último día de labores, previo a las vacaciones, en Cacahoatán, Chiapas, todo estaba listo para que se llevara a cabo el certamen; recibí una llamada telefónica de parte de la Secretaría de Educación del Estado, a partir de ahí todo cambió, tenía que presentarme a la comisión mixta de escalafón; consciente de que ya había preparado todo para el evento, así que partí esa misma noche hacia la Ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

Con mi hermano mayor
El motivo de la llamada era porque había obtenido, después de 32 años de servicio, mi plaza de Sub-Director Técnico, después de un concurso realizado a nivel estatal y debía acudir a recibir la orden de comisión para ir a laborar a una nueva adscripción.
Cabe mencionar que ese mismo día en que me entregaron la orden de comisión se llevó a cabo el concurso, donde resultó triunfadora la alumna que representó a la escuela.

Volví a casa con la novedad del cambio de escuela, se quedarían en Cacahoatán todos le hechos educativos que pude lograr durante muchos años; tenía que acudir al encuentro con mi nuevo destino, en otras latitudes, con otros compañeros de trabajo, escribir una nueva historia.

Decidimos ir, mi familia y yo, a conocer el lugar donde habría de continuar mis labores, debo agregar que tuve el gusto de que nos acompañara mi hermano mayor, el Profesor Rufino Guillermo González López, quien siempre me impulsó y acompañó en las acciones trascendentales de mi vida, D. E P.

Era el mes de Diciembre, el clima frío, propio de la época, llovía en aquel lugar; finalmente llegamos a Chanal, Chiapas, situado en le región de Los Altos de Chiapas, el municipio más pobre del país, hablantes de la lengua tzeltal en su mayoría de pobladores; de bastión importante del movimiento zapatista, donde predominan los usos y costumbre de esa cultura.

Madres de familia
No había gran movimiento, las calles llenas de lodo, escasos transeúntes, pudimos saber que la escuela Secundaria "Vicente Guerrero" se encontraba situada en una hondonada a cuatro cuadras de la carretera, como se encontraban de vacaciones, estaba cerrada y nadie pudo dar mayor información, lo único que logramos saber fue que había un Profesor de esa escuela que vivía en la localidad pero al ir a buscarlo nos dijeron que había salido a la ciudad de San Cristóbal, de las Casas, así que no hubo mayor información.

Emprendimos el retorno a la Ciudad, con el propósito de localizar u hospedaje, pensando en el futuro traslado a esa región; únicamente nos enteramos de la existencia de hoteles, vecindades, casas de huéspedes y sitios de sustento para estudiantes. finalmente tomamos la decisión de esperar al regreso a clases para poderme ubicar en aquella nueva localidad.

Ya habíamos ido a conocer el nuevo lugar donde se escribirían nuevas historias de mi labor educativa.


lunes, 22 de abril de 2019

Nuestras Raíces, Ejido Benito Juárez, San Vicente.

En esta serie de relatos, nos referimos a la historia de las comunidades que conforman la región fronteriza del Soconusco, donde les aportamos una monografía de cada localidad. Hoy corresponde el turno al EJIDO BENITO JUAREZ, SAN VICENTE, MUNICIPIO DE CACAHOATÁN, CHIAPAS.

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Pioneros del municipio de Cacahoatán, Chiapas. 18 de enero de 2019.

 EJIDO BENITO JUÁREZ, SAN VICENTE” 

INFORMANTES: 
Comisariado ejidal, Sr. Filadelfo Ortiz Verdugo. Sr. Juan Escalante y Celso de León.

El ejido Benito Juárez San Vicente, se encuentra dentro del municipio de Cacahoatán, Chiapas, el cual se está a 618 metros de altitud.
Sus colindancias son: Al Norte con el Ejido Alpujarras; al Sur con el Ejido Salvador Urbina; al Oriente con el Ejido Ahuacatlán y al Poniente con el ejido Unión Roja.

ANTECEDENTES:

INICIO DE LA LUCHA: Se organizaron los campesinos en los años 1935, 1936 y más, con el fin de que se les otorgaran tierras para su beneficio, lo cual ocurrió en el año de 1938, mediante la resolución presidencial otorgada por el gobierno del Gral. Lázaro Cárdenas del Río.

Una vez publicada la resolución presidencial, los ingenieros del gobierno, procedieron a la repartición de tierras de acuerdo al plano que previamente se había elaborado.
Originalmente les habían ofrecido unas tierras cultivada con plantas de Quina, en un lugar que actualmente se denomina “Guatimoc” donde estaban ubicados los laboratorios, que eran explotadas por el dueño de dichas tierras, Sr. Enrique Braun; sin embargo, como no era propio para cultivar café, dicho propietario de la finca les ofreció tres terrenos diferentes, a manera de permuta, decidiendo que les convenía el lugar llamado “ San Vicente“,  tierras donde actualmente se localiza el actual Ejido, primeramente lo llamaron “San Vicente” y que más tarde modificaron para otorgarle nombre que actualmente tiene: Ejido “Benito Juárez, San Vicente”, para distinguirlo de otros ejidos que tomaron el nombre de Benito Juárez.

Paulatinamente se fue poblando el ejido, alrededor del casco de la finca, donde había un beneficio de café, logrando tener inicialmente una escuela comunitaria y años más tarde llegó la escuela Primaria.
Años más tarde, (1970) llega el servicio del Jardín de niños, el cual funciona en esta localidad.

Respecto a los servicios de salud, muy recientemente se les otorgó una clínica de salud que es atendida por un médico comunitario, el cual sólo otorga consultas, pero no les otorgan medicamentos.

En este ejido aún existe un rezago de vivienda, ya que todavía hay familias que viven hacinadas y otras habitan en chozas o casas de otate y madera muy vulnerable, con piso de tierra y sin drenajes.
La principal actividad a la que se dedica la población es la cafeticultura, cría de aves de traspatio y muy escasos al cultivo de hortalizas para el consumo familiar.
Recopilación: Profr. Belisario González López. ©